| enviar | Imprimir | Share This |
Las aplicaciones en forma sistémica de las cargas de entrenamiento en el Rugby producen una serie de procesos adaptativos a nivel biofuncional, siendo algunos apreciables a simple vista y se constatan observando a los jugadores (por ejemplo la frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria). Otros son internos y se aprecian con evaluaciones de laboratorio.
Todo éste complejo adaptativo se podría dividir en cuatro etapas bien diferentes, de las cuales hoy analizaremos dos:
Una primera etapa donde el proceso de adaptación tiene lugar sobre procesos de tipo coordinativos y motores. Son apreciables y se observan a simple vista. El jugador de Rugby en etapa de iniciación notará los cambios. En ésta fase comienza a cambiar la estructura de la técnica del deporte. Teniendo en cuenta un gesto específico, el jugador empieza a desarrollar economía de movimiento y eficiencia gestual. También existirá economía metabólica, con un gasto proyectado hacia la eficiencia técnico-mecánica. Los síntomas de fatiga se trasladan hacia mayores intensidades y/o distancias recorridas. La economía en el proceso técnico gestual posibilita cambios a nivel inter e intramusculares, dependiendo de la carga de trabajo.
En la segunda etapa, existe especial énfasis adaptativo en la esfera del metabolismo energético. Los jugadores de Rugby con mayores magnitudes cuantitativas energéticas, tendrán ventajas sobre aquellos que están en situación deficitaria en ese sentido. Aquí será muy importante el incremento de las reservas de glucógeno tanto a nivel hepático como muscular, y también en cierta medida la glucosa sanguínea. Esto permitirá en el futuro actuar dentro de un esfuerzo relativamente prolongado y con mayores niveles de intensidad, y lo que es muy importante, dentro de la misma estructura energética.
El estímulo óptimo para el incremento total de las reservas de glucógeno lo constituye precisamente su sistemática reducción periódica, es decir, aprovechar la primera reacción dentro del proceso supercompensatorio.
Los trabajos de alto nivel aeróbico o superaeróbicos, traducido en varios días continuos, determinan una drástica reducción de los niveles de glucógeno, prácticamente a niveles críticos. Trabajos de ésas características necesitarán aproximadamente 48 horas para restituir glucógeno, y siempre con una alimentación rica en carbohidratos. En determinados microciclos de competencia no es necesario vaciar tan drásticamente los niveles de glucógeno. Con valores sistemáticos y repetidos del 50 % del vaciado muscular provoca una excelente supercompensación. Esto no sólo incrementa cualitativamente el sustrato, sino que también lo hace su acción metabólica.
Según investigaciones, la primera etapa insume unos 10 días mientras que la segunda, con la hipertorfia y el incremento de los depósitos de glucógeno, necesitará de 10 a 20 días.
En la próxima columna analizaremos las dos etapas restantes.
Saludos a todos!



como dsde que empezo, profe muy claro!
saludos, ignacio bilbao
profe, esperamos por la proxima parte.
saludos y gracias por la info.
Roue / Rugby Club.
profe casajus, me alegra toda la gente que aporta en este espacio, muy enriquecedora su opinion. mario.
Hola buenas, me ha gustado pasar y dejarles esta firma, un buen blog.
Un saludo desde Marcos, Cantabria Asturias, Spain.
Muy bueno profesor, Saludos de NRC.
calo poli
Profe Casajus, por demas claro y buenos conceptos.
Tom , desde Chile
Profe, no se tome vacaciones…o dejenos algunas lineas para seguir estudiando y aprendiendo…
Pablo, desde E.Ch.
Profe casajus, muy bueno. saludos.
Mariano